Si alguna vez tu hijo te ha mirado a los ojos y te ha dicho: «No soy un bebé» mientras cogías su ropa interior absorbente, es completamente normal. Es su forma de decirte que ya se siente mayor y una señal de que está reafirmando su edad.
Tenga cinco, nueve años o esté ya en plena adolescencia, necesitar ropa interior para la incontinencia no lo convierte en un bebé. Pero cuando las palabras que usamos no reflejan su edad, su madurez o su creciente independencia, pueden hacer que se sienta más pequeño de lo que realmente es.
Por qué el lenguaje importa de verdad
Cambiar una palabra por otra puede parecer un detalle sin importancia, pero para un niño que ya es consciente de su situación, cada palabra cuenta. Cuando escucha términos que le hacen sentir que lo tratan como a un bebé, especialmente al hablar de ir al baño, la vergüenza puede hacerse más presente.
Por eso es importante utilizar un lenguaje adecuado para su edad al hablar de la ropa interior absorbente. Elegir palabras que respeten su edad les ayuda a sentirse comprendidos y tenidos en cuenta, en lugar de señalados o como si se estuvieran quedando atrás.
Qué decir (y qué palabras cambiar)
No necesitas cambiar por completo tu forma de hablar con tu hijo; basta con ajustar algunas frases. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en cómo se siente consigo mismo y con su rutina diaria.
Estas son algunas expresiones habituales que quizá convenga replantear, junto con alternativas que puedes probar:
En lugar de: «Vamos a ponerte el pañal»
Prueba con: «Es hora de ponerse ropa interior limpia».
- Llamarlo «pañal» puede sonar demasiado infantil para los niños mayores, aunque todavía necesiten usarlo. Utilizar términos como «ropa interior» o incluso «Nundies» —nuestro favorito— ayuda a que se perciba como una parte cotidiana de hacerse mayor, y no como algo que los hace diferentes.
En lugar de: «¿Necesitas hacer pipí?»
Prueba con: «¿Necesitas ir al baño?»
- Expresiones infantiles como «hacer pipí» pueden resultar frustrantes para los niños que quieren que los traten de acuerdo con su edad. Hablar de forma sencilla y directa refuerza la idea de que se les está tratando como a niños mayores, algo que puede ayudarles a sentirse más seguros e independientes.
En lugar de: «¡Uy!»
Prueba con: «Vamos a limpiarnos, no pasa nada».
- Los accidentes ocurren, y llamar la atención sobre ellos con expresiones como «¡uy!» puede hacer que parezcan más importantes de lo que realmente son. Reaccionar con calma ayuda a tu hijo a seguir adelante sin sentirse avergonzado.
En lugar de: «¡Muy bien, campeón/campeona!»
Prueba con: «Lo has gestionado muy bien».
- Elogiarles está muy bien, pero si suena demasiado infantil, puede tener el efecto contrario e incluso parecer condescendiente. En su lugar, utiliza comentarios positivos y alentadores que ayuden a reforzar su autoestima sin hablarles como si fueran más pequeños de lo que son.