Cuando los resfriados, la tos y los estornudos provocan pérdidas de orina

Te contamos por qué la vejiga de tu hij@ puede volverse un poco más sensible cuando está enfermo/a y qué puedes hacer para ayudarle.
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When Colds, Coughs & Sneezes Lead to Leaks

¿Moqueo? ✔️
¿Dolor de garganta? ✔️
¿Más carreras al baño de lo habitual y alguna pérdida de orina inesperada?

Sí, cuando los más pequeños se resfrían o tienen gripe, las pérdidas de orina también pueden hacer acto de presencia. Aunque pueda parecer una coincidencia, en realidad tiene una explicación.

La buena noticia es que suele ser algo temporal, bastante frecuente y que existen formas sencillas de hacer que esta etapa sea más llevadera mientras tu hijo/a se recupera.

Vamos a verlo.

¿Puede un resfriado afectar realmente a la vejiga?

La respuesta corta es: sí.

Cuando los niños están enfermos, su cuerpo ya está haciendo un gran esfuerzo para combatir la infección. Si además añadimos la tos, los estornudos, el sueño alterado, algunos medicamentos y cambios en los hábitos para ir al baño, es normal que la vejiga también se vea afectada.

Esto puede traducirse en:

  • Una necesidad urgente de ir al baño de repente.
  • Pérdidas de orina durante el día.
  • Episodios de enuresis nocturna.
  • Más visitas al baño de lo habitual.
  • Dificultad para contener la orina al toser o estornudar.

Puede resultar especialmente frustrante si tu hijo/a llevaba tiempo sin tener escapes.

¿Por qué una enfermedad puede provocar más pérdidas de orina?

1. La tos y los estornudos aumentan la presión sobre la vejiga

Cada vez que tu hijo tose o estornuda, aumenta la presión sobre el abdomen y el suelo pélvico. En algunos casos, esa presión puede provocar pequeñas pérdidas de orina, especialmente si ya tiene una vejiga sensible.

Imagina que intentas sujetar un globo lleno de agua mientras saltas sobre una cama elástica. Es fácil que ocurra algún escape.

2. Los niños enfermos suelen dormir más profundamente

Cuando un niño está enfermo suele estar mucho más cansado de lo habitual. Ese sueño más profundo puede dificultar que el cerebro detecte que la vejiga está llena y le despierte para ir al baño.

¿El resultado?

Una cama mojada al despertar.

Esto es especialmente frecuente en niños que ya presentan episodios ocasionales de enuresis nocturna.

3. Algunos medicamentos para el resfriado o la gripe también pueden influir

Algunos medicamentos pueden hacer que los niños orinen con más frecuencia o irritar ligeramente la vejiga. Otros pueden favorecer la deshidratación, lo que también puede hacer que la vejiga esté más sensible.

Si crees que la medicación puede estar influyendo en estos síntomas, consulta con tu farmacéutico o médico para valorar otras alternativas.

4. Cuando están enfermos, también cambian sus hábitos para ir al baño

Cuando un niño pasa el día descansando en el sofá porque se encuentra mal, es normal que las rutinas cambien.

Es posible que:

  • Aguante demasiado antes de ir al baño.
  • Beba mucha cantidad de líquido de una sola vez.
  • Se olvide de ir al baño mientras duerme la siesta o está entretenido con una pantalla.
  • Evite levantarse de la cama.

Es completamente comprensible… aunque no sea lo más beneficioso para la vejiga.

El aspecto emocional también importa 💛

Tener pérdidas de orina mientras están enfermos puede resultar especialmente frustrante para los niños, porque ya se sienten cansados, incómodos y más sensibles emocionalmente.

Es posible que notes:

  • Vergüenza.
  • Mayor necesidad de estar cerca de ti.
  • Frustración.
  • Preocupación por dormir fuera de casa o ir al colegio.
  • Sensación de sentirse "como un bebé".

En estos momentos, lo más importante es transmitir tranquilidad.

Puedes decirle algo como:

"Ahora mismo tu cuerpo está pasando por una semana un poco difícil."

Una frase tan sencilla puede ayudar mucho.

Entonces… ¿qué puede ayudar?

Mantener una buena hidratación

Aunque parezca contradictorio, beber menos agua puede irritar aún más la vejiga.

Lo mejor suele ser ofrecer pequeñas cantidades de líquido de forma regular a lo largo del día.

Mantener una rutina tranquila para ir al baño

Recordarle con suavidad que vaya al baño cada pocas horas puede ayudar a evitar esas urgencias repentinas.

Sin presiones ni reprimendas.

Simplemente:

"¿Te apetece hacer una visita rápida al baño?"

Facilitar las noches

Cuando un niño está enfermo, toda la familia agradece que las noches sean un poco más sencillas.

Puede ayudar tener a mano:

  • Un protector impermeable para el colchón.
  • Un pijama de recambio.
  • Una luz de noche.
  • Unas braguitas pañal Nundies cómodas.

Porque cambiar las sábanas a medianoche cuando toda la familia tiene gripe no es precisamente lo ideal.

Evita que aparezca el sentimiento de culpa

Esto es muy importante.

Ponerse enfermo ya es bastante difícil.

Procura evitar frases como:

  • "¡Pero si ya no te pasaba!"
  • "Esfuérzate más."
  • Mostrar enfado o frustración mientras limpias.

En su lugar, prueba con algo como:

"Parece que esta noche tu cuerpo necesitaba un poquito más de ayuda."

Es una forma sencilla, tranquila y comprensiva de afrontar la situación.

¿Cuándo conviene consultar con el médico?

En muchas ocasiones, estas pérdidas desaparecen cuando el niño se recupera.

Sin embargo, conviene consultar con el pediatra o el médico de familia si:

  • Las pérdidas continúan después de superar la enfermedad.
  • Hay dolor al orinar.
  • Las pérdidas aumentan de forma repentina.
  • Tu hijo/a tiene mucha sed o está excesivamente cansado/a.
  • Sospechas que puede tener una infección de orina.

Confía en tu intuición. Nadie conoce mejor a tu hijo/a que tú.

En resumen

Los resfriados y la gripe pueden provocar cambios inesperados en el organismo de los niños, y la vejiga también puede verse afectada.

Lo más importante es recordar que esto no ocurre por pereza, ni porque tu hijo haya retrocedido en su aprendizaje, ni mucho menos porque lo haga a propósito.

Lo habitual es que, cuando desaparece el resfriado, también lo hagan las pérdidas de orina.

Mientras tanto, mantener una buena hidratación, ofrecer comodidad, conservar rutinas tranquilas y actuar con mucha paciencia y cariño puede marcar una gran diferencia. 💛


Aviso:

Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye el consejo, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario.

Si tienes alguna preocupación sobre el desarrollo, la salud o los hábitos de ir al baño de tu hijo/a, consulta con tu médico de atención primaria, su pediatra o un profesional sanitario cualificado.