«¿Ya hemos llegado?»
Es la pregunta que todo padre espera oír en un viaje por carretera en los primeros 10 minutos tras salir del garaje.
Pero cuando tu hijo tiene pérdidas de orina, puede que te surja otra pregunta:
«¿Dónde está el baño más cercano?»
Los viajes familiares por carretera suelen girar en torno a las listas de reproducción, los tentempiés, los juegos divertidos en el coche y la ilusión por el destino. Pero si tu hijo tiene pérdidas de orina, moja la cama o le cuesta darse cuenta de cuándo necesita ir al baño, un trayecto largo en coche puede suponer una complicación más a la hora de planificarlo.
Quizá tu hijo se aguante porque no le gustan los baños desconocidos. Quizá solo te diga que necesita ir cuando ya le apremia mucho. O tal vez las pérdidas puedan producirse sin previo aviso.
Sea cual sea la situación de tu familia, eso no significa que los viajes por carretera tengan que pasar a la categoría de «demasiado difíciles».
Un poco de preparación puede hacer que todo el viaje resulte más fácil, tanto para ti como para tu hijo.
Así que prepara los tentempiés, pon la lista de reproducción y prepárate para salir a la carretera. Aquí tienes algunas formas sencillas de hacer que viajar sea mucho más fácil.
Empieza con un plan sencillo para ir al baño
Hay algo en que te digan que no habrá otro baño hasta dentro de una hora que puede hacer que, de repente, todos los que van en el coche necesiten ir inmediatamente.
Antes de salir, echa un vistazo rápido a tu ruta y hazte una idea aproximada de dónde podrías parar por el camino.
Piensa en:
- Estaciones de servicio
- Áreas de descanso
- Centros comerciales
- Cafeterías o restaurantes
- Centros de visitantes
- Pueblos más grandes a lo largo de tu ruta
No hace falta planificar cada parada para ir al baño al minuto. Se trata simplemente de saber que tienes opciones si tu hijo dice de repente esas famosas palabras:
«Tengo que ir AHORA MISMO».
Si a tu hijo le agobian los baños desconocidos, planificar con antelación puede resultar aún más útil. Puedes optar por áreas de servicio más grandes o cadenas conocidas, donde los baños son más predecibles.
¿Y si hay un buen baño disponible?
A veces merece la pena aprovechar la oportunidad, aunque todavía nadie tenga que ir.
Deja que una aplicación te ayude a encontrar el baño más cercano
Saber dónde está el baño más cercano puede quitarte un gran peso de encima.
Por suerte, existen algunas aplicaciones y herramientas muy prácticas para encontrar baños que pueden ayudarte a localizar los más cercanos antes de que la situación se convierta en un momento de «¡Tengo que ir YA!».
Si viajas por diferentes países europeos, un buscador global de aseos puede resultarte especialmente útil.
Flush Toilet Finder & Map cuenta con una base de datos de más de 200 000 aseos en todo el mundo. Te muestra los aseos cercanos, te proporciona indicaciones y te indica si determinados aseos tienen acceso para personas con discapacidad, si cobran una tarifa o si requieren una llave.
Otra opción es Sat Lav, que abarca aseos de todo el mundo e incluye información como la accesibilidad, el horario de apertura y las tarifas. También permite descargar los datos de los aseos para utilizarlos sin conexión, lo que puede resultar muy útil si tu viaje familiar en coche te lleva a algún lugar con cobertura irregular o con tarifas de itinerancia elevadas.
Consejo de Nundies: en algunas zonas de Europa, los aseos públicos pueden cobrar una pequeña tarifa, por lo que vale la pena llevar a mano una tarjeta y unas cuantas monedas mientras viajas.
No esperes a que sea una emergencia
Algunos niños son geniales a la hora de avisar de que necesitan ir al baño aproximadamente tres segundos antes de que se convierta en algo urgente.
Otros pueden distraerse tanto con una película, un juego o una conversación que no se dan cuenta de lo que les está diciendo su vejiga.
Y algunos niños pueden tener dificultades para reconocer esas señales del cuerpo.
En lugar de preguntar constantemente: «¿Necesitas ir al baño?» y recibir un «no» automático, intenta incluir paradas para ir al baño de forma natural durante el viaje.
Por ejemplo:
«Vamos a parar aquí para estirar las piernas e ir al baño».
Esto le quita algo de presión a tu hijo y hace que las paradas para ir al baño sean algo que todos hacen, en lugar de algo que ocurre específicamente por su culpa.
También puede ayudar a evitar esa búsqueda frenética de la salida más cercana cuando la urgencia surge de repente.
Haz que los baños públicos no parezcan algo tan complicado
Para algunos niños, encontrar un baño no es realmente el problema.
El problema es usarlo.
Los baños públicos pueden ser ruidosos, desconocidos e impredecibles.
Las cisternas automáticas pueden activarse sin previo aviso. Los secadores de manos pueden hacer demasiado ruido. Los inodoros pueden tener un aspecto diferente al de casa. Puede haber colas, olores extraños o mucha gente entrando y saliendo.
Para los niños con diferencias sensoriales o ansiedad al ir al baño, eso es mucho que asimilar.
Si a tu hijo no le gustan los baños públicos, intenta que el entorno sea lo más familiar y relajado posible.
Podrías:
- Llevar auriculares con reducción de ruido si los secadores de manos suponen un problema.
- Tapar los sensores de la cisterna automática hasta que tu hijo haya terminado.
- Llevar toallitas húmedas o desinfectante si te preocupa la limpieza.
- Utilizar aseos accesibles o familiares cuando sea necesario, si tu hijo necesita más espacio o ayuda.
- Explicarle a tu hijo qué puede esperar antes de entrar.
- Darle un poco más de tiempo en lugar de meterle prisa.
¿Y si esta vez no lo consigue? No pasa nada.
El objetivo no es convertir cada viaje por carretera en un ejercicio de control de esfínteres. A veces, volver al coche e intentarlo de nuevo en la siguiente parada es la mejor opción.
Prepara una bolsa lista para la aventura
Cualquiera que haya viajado con niños sabe la diferencia que hay entre que algo esté «en el coche» y que realmente esté a mano.
Técnicamente, has metido la ropa de recambio en la maleta. Por desgracia, está debajo de cuatro maletas, un patinete, tres almohadas y la bolsa con los zapatos de todos.
No es lo ideal cuando la necesitas ahora mismo. En su lugar, prepara una pequeña bolsa para llevar y guárdala en un lugar de fácil acceso.
Tu kit para el viaje por carretera podría incluir:
✔ Nundies de repuesto
Lleva más de los que crees que vas a necesitar.
Aunque tu hijo rara vez tenga pérdidas durante el día, los viajes por carretera pueden suponer cambios en las rutinas, esperas más largas entre ir al baño y muchas distracciones.
Tener repuestos a mano significa que no habrá problemas si cambian los planes.
✔ Ropa de recambio
Un par de pantalones cortos, pantalones largos o leggings limpios pueden salvarte el día tras un escape más importante.
Si tu hijo es mayor, déjale elegir qué meter en su bolsa de recambio. Le da un poco más de control y hace que sepa exactamente dónde está cada cosa.
✔ Toallitas húmedas
Perfectas para limpiezas rápidas cuando estás en un lugar sin fácil acceso a un baño.
✔ Bolsas de basura
Ten a mano unas cuantas bolsas pequeñas opacas para los pantalones de incontinencia usados o la ropa mojada.
Son especialmente útiles si tu hijo necesita cambiarse en un lugar donde no hay una papelera cerca.
✔ Desinfectante de manos
Porque los baños de los viajes por carretera no siempre destacan por sus instalaciones de cinco estrellas.
✔ Una bolsa impermeable
Ideal para guardar la ropa mojada por separado hasta llegar a tu destino.
Consejo de Nundies: Guarda el kit en un lugar al que tu hijo pueda acceder por sí mismo si tiene la edad suficiente para cambiarse solo. Un poco de independencia puede hacer que toda la experiencia resulte mucho más normal.
Tómate los cambios con naturalidad
Si se produce un pequeño accidente a mitad del viaje, tu reacción puede determinar la importancia que tu hijo le dé al momento.
En lugar de:
«¡Oh, no! ¡Te has hecho pis!»
Mantén la calma y háblalo con naturalidad:
«No te preocupes, vamos a cambiarte y seguimos adelante».
Eso es todo.
Sin grandes alardes. Sin decepciones. Sin preguntarle por qué no lo ha dicho antes.
Especialmente para los niños mayores, la intimidad es importante.
Si es posible, busca un lugar discreto donde pueda cambiarse cómodamente. Dependiendo de la edad y la autonomía de tu hijo, es posible que prefiera encargarse él mismo del cambio.
Cuanto menos alboroto hagas, más fácil le resultará ver un pequeño accidente como lo que realmente es:
Algo que ha pasado, no algo que le ha arruinado el día.
Deja que tu hijo te ayude a planificarlo
Los niños mayores no siempre quieren que mamá o papá se encarguen de organizar cada detalle de su rutina de higiene. Y, de hecho, eso es algo positivo. Los viajes por carretera pueden ser una gran oportunidad para ayudar a tu hijo a asumir un poco más de responsabilidad.
Antes de salir, pregúntale:
«¿Qué quieres meter en tu bolsa de viaje?»
Puede que elijan:
- Nundies de repuesto
- Su ropa cómoda favorita
- Toallitas húmedas
- Un pequeño neceser
- Auriculares
- Algo que les tranquilice para los baños desconocidos
También podrías enseñarles dónde está guardado todo para que no tengan que pedírtelo delante de sus hermanos, amigos u otros familiares.
Pequeñas decisiones como estas pueden ayudar a los niños mayores a sentirse más independientes y a no tener la sensación de que sus necesidades de control de esfínteres son algo que se gestiona por ellos.
No reduzcas demasiado la ingesta de líquidos
Puede resultar tentador pensar:
«Si beben menos, tendrán que ir menos al baño».
Pero restringir deliberadamente la ingesta de líquidos no es una buena estrategia para un viaje por carretera.
Los niños siguen necesitando mantenerse bien hidratados, sobre todo cuando se viaja con calor o se pasa tiempo al aire libre una vez llegados al destino.
En lugar de evitar por completo las bebidas, ten agua a mano durante todo el trayecto e incluye paradas regulares para ir al baño en tu ruta.
Si te preocupa la cantidad que bebe tu hijo, la frecuencia con la que orina o los accidentes frecuentes, habla con su profesional sanitario para que te dé consejos adecuados para él.
Piensa más allá del viaje en coche
Si viajas por la noche, no te olvides de pensar en lo que sucederá cuando lleguéis. Una cama nueva puede suponer una preocupación para los niños que mojan la cama.
Si te alojas en:
- Un hotel
- Un alquiler vacacional
- Una caravana
- La casa de un familiar
- Un camping
considera la posibilidad de llevar contigo todo aquello que normalmente ayuda a tu hijo a sentirse cómodo en casa.
Esto puede significar llevar Nundies de repuesto, pijamas, protectores de cama o mantener una rutina familiar a la hora de acostarse.
En el caso de los niños mayores a los que les preocupa que alguien se dé cuenta de que utilizan productos de incontinencia, también puedes hablar con ellos sobre dónde guardarán sus suministros y cómo se desharán de los pantalones usados.
Tener un plan antes de llegar puede eliminar gran parte de las preocupaciones del tipo «¿y si…?»
Si se produce un pequeño accidente, la aventura no se acaba
Quizá lo más importante que hay que recordar es esto:
Un pequeño accidente no significa que el viaje por carretera haya salido mal.
Se puede cambiar la ropa. Se pueden limpiar los asientos. Se pueden ajustar los planes. Y la aventura puede seguir adelante.
Los niños ya pueden sentirse muy presionados cuando se trata de pérdidas de orina y de mojar la cama. Si piensan que un percance ha arruinado el día a la familia, esos sentimientos pueden intensificarse aún más.
Así que, cuando algo no salga según lo previsto, muéstrales que se puede solucionar.
«Lo arreglaremos».
«No te preocupes».
«Vamos a cambiarnos y a seguir el viaje».
Esas pequeñas respuestas pueden ayudarles a aprender algo mucho más importante: las pérdidas no tienen por qué impedirles hacer las cosas que les gustan.
Preparados, listos, ¡a la carretera!
Viajar con un niño que sufre pérdidas de orina puede requerir un poco más de preparación, pero no tiene por qué suponer más estrés.
Planifica algunas paradas para ir al baño.
Ten a mano todo lo necesario.
Dale privacidad a tu hijo.
Mantén la calma cuando las cosas no salgan a la perfección.
Y lo más importante: no dejes que la posibilidad de una pérdida se convierta en la razón por la que tu familia renuncie a una aventura. Porque la infancia debería estar llena de viajes por carretera, karaoke en el coche, paradas para picar algo y lugares nuevos.
Las pérdidas de orina pueden acompañarnos en el viaje. Pero no son ellas las que eligen el destino.
Aviso legal:
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no sustituye el asesoramiento, el diagnóstico ni el tratamiento médicos profesionales. Si te preocupan los hábitos urinarios o intestinales de tu hijo, su continencia, su hidratación o su salud, consulta a un profesional sanitario cualificado.